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| Gonzalo Roig en plena faena de creación musical |
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Gonzalo Roig
(1890
- 1970
)
Gonzalo Roig Lobo nació el 20 de julio de 1890 en el hoy municipio de Centro Habana.
Toda su creación musical aparece recogida por un extraordinario sentido de la cubanía y hoy se le considera uno de los grandes emblemas de la identidad nacional, que compuso una elaborada música, no en abstracto sino en función de un profundo sentimiento y un hondo sentido del ritmo y el tempo cubano. Esa voluntad de registro y recreación de lo nacional se encontrará no solo en los timbres y armonías de lo netamente musical, sino en los temas y conceptos de sus muchas zarzuelas y canciones.
Aunque su obra es de una vastedad que se hace prácticamente inabordable, Cuba agradece, cada vez más, dos de sus composiciones en especial: la música para la zarzuela cubana Cecilia Valdés, todo un coloso de la lírica nacional en que se prueba cada cantante interesado en depurar su técnica y acendrar su cubana. Sobre esta joya de la música antillana Gustavo Roig escribió: "La Cecilia Valdés yo la escribí en un mes y días. Pero no fue sólo escribirla, sino instrumentarla también. Estaba dedicado exclusivamente a la obra. Yo vivía nada más que para aquello. Me ponía un mono por la mañana, me iba para el teatro y allí me llevaban la comida".
Y por otra parte la canción Quiéreme mucho, de fina ternura, que desde su romanticismo se ha convertido en otro himno de la nacionalidad, como un patrón de identificación, de síntesis del sentimiento del ser cubano en sus distintas épocas.
Ambas composiciones no solo prestigian el repertorio de las más encumbradas instituciones y cantantes del país, sino que han recorrido el mundo e inspirado versiones de famosos intérpretes y reputadas compañías de varias latitudes. Aún con la primacía de dichas composiciones, su creación es verdaderamente pródiga en no pocos géneros. Sería interminable la relación de sus bellas canciones, guajiras, romanzas, compuestas todas con una muy especial finura y sentido de la arquitectura musical. Desde su primera canción, La voz del Infortunio, fechada en 1907 cuando apenas contaba 17 años, hasta las extraordinarias Lloro aún al recordarte, Para ti, Nunca te lo diré, Dolor de amor u Ojos Brujos, son inapreciables sus aportes a la cancionística nacional. Pero no es menos interesante su incursión en otros géneros como la revista musical o el juguete cómico donde acumula otro buen número de piezas memorables. Así también en la fantasía, la suite, la marcha, la danza y contradanza, el danzón, el pregón, la rumba y otras muchas.
Si impresionante es la dimensión de su obra como creador musical y concertista, no lo es menos su condición de activador cultural por medio de una serie de fundaciones de estructuras e instituciones que en mucho contribuyeron al enriquecimiento más que de la música, de la cultura cubana. También fueron cuantiosos sus cargos, títulos y premios que iban incrementando su prestigio intelectual. Por solo citar algunos vale evocar su condición de Profesor Titular de la Cátedra de Música, Teoría de la Música, solfeo y coros de la Escuela Normal para Maestros de la Habana, Director de la Escuela y Banda de Música Municipal de la Habana, Presidente de la Sociedad Cubana de Autores, compositores y editores de música, y de otras similares. A partir de 1935 se le concederá la Orden Nacional Carlos Manuel de Céspedes en sus tres grados e innumerables Diplomas de reconocimiento y Mérito de instituciones, ciudades tanto cubanas como extranjeras. En 1955 es nombrado Vicepresidente de la vanguardista Orquesta Filarmónica de la Habana, que un año después lo reconoce como su Director Honorario. Hacia 1958 es proclamado “Hijo Eminente de la Ciudad de la Habana”.
Tantas luces en el trabajo cultural y dominio del pentagrama fueron reconocidas asimismo por diferentes Academias cubanas e internacionales que lo honraron concediéndole la pertenencia.
Pero sin dudas la nación cubana le recordará por siempre en virtud de su profunda semblanza musical de este pueblo, no solo a través de su propia música, sino por la instrumentación y ejecución de la obra de nuestros grandes compositores como Lecuona, Cervantes, Prats, Ankerman, Grenet, Sánchez de Fuentes, Lico Jiménez, de cuyas obras siempre nutrió sus conciertos, popularizándolas tanto como las suyas.
Murió el 13 de junio de 1970 y su sepelio devino un verdadero acto multitudinario de homenaje popular al Maestro, que se repetiría en otras muchas ocasiones. A su memoria se han dedicado libros, ediciones musicales, conciertos, programas de radio y televisión y jornadas culturales.
Discografía
Gonzalo Roig MONTILLA CDL-13083
La zarzuela Cecilia Valdés EMI 5 73417 2
Cecilia Valdés ARTEX/BIS MUSIC CD 036
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